sábado, 31 de diciembre de 2011

Comienzo.

Nos hicimos un test de embarazo, en realidad, porque yo tenía unas pérdidas de sangre marrón pero el período no se desarrollaba como me sucede todos los meses.

En general, tengo una de esas pérdidas rosadas y unas horas después viene el borbotón de sangre roja. Pero esta vez no pasaba.

Eso, sumado a que tenía los pechos muy hinchados, me hizo sospechar y nos fuímos a comprar el test.

En ese primero, la segunda rayita apareció tan tímida que no sabíamos si estaba ahí o no.
Nuestra reacción fue más de confusión que otra cosa: no sabíamos si el test era positivo del todo, yo estaba con esa pérdidas... En fin, que lo único por hacer era salir corriendo a la guardia.

Allí fuímos y, por suerte, nos vió una ginecóloga que -sin mucho énfasis, pero con bastante humanidad, por suerte- me dijo "Sí, el test es positivio. Es todo muy reciente pero, de todas formas, vamos a actuar como si estuvieras embarazada" y me recetó reposo y progesterona.

A partir de ahí, todo sigue desarrollándose y acomodándose y cambiando como vamos pudiendo.
Eso sí, volvimos a hacer un test de embarazo para poder festejarlo como correspondía.
Y en ese segundo test, la segunda rayita apareció con fuerza, viva y rebozante.